Rocío Porres Domecq, la joyera que esculpe para las novias andaluzas

Es Porres, con raíces Domecq y Osborne. De madre jerezana y familia paterna del Puerto de Santa María (Cádiz). “Cada día me gusta más Jerez”, subraya. Hace casi veinte años que Rocío Porres Domecq cambió la compraventa de arte por su verdadera pasión: diseñar joyas únicas, esculturales, tan distintas y atrevidas como elegantes.

Hoy nos abre las puertas de su casa, una maravillosa vivienda de varias plantas en una callejuela del centro de Sevilla, donde resuenan las campanas de las iglesias cercanas y se respira buen gusto. La corona una escultura soberbia, un Ícaro de Dalí, que pone la guinda desde la azotea a una casa con mucha personalidad que habla de su propietaria, una de las joyeras más reputadas de Sevilla.

Desde este rincón, Rocío crea piezas que son puro arte, inspiradas en sus viajes a ferias como TEFAF en Maastricht o en los museos arqueológicos del mundo. Sus colecciones, donde asoman influencias de Kandinsky o Matisse, han enamorado a iconos de estilos como Eugenia Silva y han desfilado en la alta costura junto a Roberto Diz. Ya sea rediseñando una joya antigua familiar o creando el anillo de pedida perfecto con piedras traídas de Idar-Oberstein, su filosofía es clara: crear piezas versátiles y atemporales que, como ella dice “levantan la moral””

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Rocío Porres, Joyera andaluza